LIBRO DE VISITAS

             

 

 

 

 

M Y   F A I R   L A D Y

 

 

 

 

 

 

Era una noche de otoño en el Broadway de Madrid, estaba esperando el comienzo de un musical por el cual sentía una enorme curiosidad, llevaba casi un año escuchando la grabación del estreno en Londres y mi estado de ánimo era anhelante: Por una parte era el nerviosismo que siempre me invade cuando presencio un espectáculo teatral, por otro, estaba aquel escenario totalmente cubierto de telas negras y la enorme lámpara que cubría el techo del Teatro Lope de Vega de Madrid. Todo me envolvía con expectación, fué un momento que no puedo olvidar.....Era la overtura de un musical rompedor, era la música familiar que me acompaña en mis largas tardes trabajando ante el ordenador, es la mas completa, perfecta y entrañable sintonía de cuantas haya escuchado.......... "EL FANTASMA DE LA OPERA", de Andrew Lloyd Webber..

Siempre se me alteran las neuronas cuando un musical obra milagros en mi estado de ánimo, son esos momentos que yo denomino "instantes mágicos", EL FANTASMA DE LA OPERA, es uno de ellos, y por el que siento un cariño especial, recomiendo siempre que se escuche con calma, que se vea o simplemente que se guarde en ese pequeño lugar de nuestros "instantes mágicos".......A veces como en esta ocasión en ese apartado etéreo, tengo que empujar con delicadeza y admiración para que este titulo se una a otro ejemplo cumbre del musical de los musicales, a esa gran obra maestra del cine que dirigió George Cukor, por el que siento una debilidad enfermiza y que basándose en los inmortales textos de George Bernard Shaw, "·Pigmalion", acaparó ocho premios de la Academia de Ciencias Cinematográficas de Hollywood. Para mí, amante del cine y esponja viviente del musical, quiero unir ambos títulos para gloria del teatro en ambos casos y nostalgia de unos años ya inscritos con fuego en mis andaduras cinematográficas, escribiendo todo lo que siento y sé de la obra de Cukor....

!MY FAIR LADY!.....

Es mi homenaje personal al musical por excelencia, manantial de imagen y belleza.....

Y

 Mi recuerdo hacia FREDERICK LOEWE  por su bella música..

Comprendo la decepción de Julie Andrews que, después de representar con éxito arrollador en Broadway la obra de Bernard Shaw, al ser adaptada para el cine, se decidieran por Audrey Hepburn, cuyo nombre era mas conocido entonces y su atracción con vista a la taquilla estaba asegurada, mientras Julie era notable actriz, pero mas vinculada con Broadway en aquellos años. Yo la imagino encarnando a Eliza y al margen de sentir admiración total por esta extraordinaria voz, creo sinceramente que no hubiera podido ser comparable a Audrey, cuya interpretación es antológica desde todos los ángulos cinematográficos posibles; su candidez, su frescura, elegancia y personalidad, es retrato de ese personaje único de mujer que creó Shaw. Son dos actrices totalmente antagónicas, enormes profesionales e íconos del cine, pero Eliza está viva en Audrey y nada podrá ser de otra forma.

El poder y la palabra no es solo el título de una obra literaria, es el compendio de dos afluentes que al ir unidos, van sembrando de simientes el largo y a veces tortuoso camino de la vida. Si lo separamos, la fuerza brutal del poder nos hace pilares del reposo del guerrero, pero si lo fundimos, atrapando la luminosidad de las palabras, el placer resulta uno de los regalos mas hermosos del ser humano y en ese trono, desde nuestro reino particular, el valle adquiere color de crepúsculo de dioses. Atémosla con hilo de hierro, abramos la ventana y dejemos volar a la palabra....... Tal vez esta frase pueda emplearla para resumir el pensamiento principal del profesor Higgins, tal vez pueda también ser un resultado final para mi querida Eliza, o tal vez sea el lienzo que ambos nos exponen en este musical.....Creo que es todo eso y desde aquí les recuerdo con enorme gratitud.  

La metamorfosis que teje el profesor Henry Higgins sobre Eliza Doolittle es total......A mi modo de ver, alarmante y caótica. Cuesta trabajo pensar que una mujer pueda llegar a dejarse moldear de la forma que es sometida, sufriendo todo tipo de sacrificios, a pesar de los sentimientos que van poco a poco naciendo dentro......Ese amor hacia el ser que amamos, el desear ser eje puntual de esa otra persona a la que admiramos, adoramos y ansiamos, puede hacernos vivir una transformación mental notoria y sin apenas nosotros advertirlo. Nos dejamos llevar por ese sentimiento que respira en nuestro interior, ennobleciendo y obrando milagros......Creo que la muestra del poder del profesor sobre su alumna es síntesis visual de éstas palabras, si al ver este film se unen también las de nuestra mente y nuestro corazón.

He visionado la película hace pocos días y me sigue pareciendo una obra redonda, mítica, irrepetible....Sobrepasa cualquier época al ser totalmente intemporal y una de las cosas que mas me han impresionado es ese espléndido diseño de vestuario de Cecil Beaton, los planos en Ascot rozan la absoluta perfección....

(ver imágenes)

O el rostro de Audrey Hepburn conforme va pasando el metraje del film.....!impresionante!.....creo que mis palabras están fuera de lugar, si nos paramos a observar con detenimiento las imágenes que inserto a continuación y que yo personalmente he conseguido extraer de la versión en DVD restaurada en 1994 y que indudablemente recomiendo.....

 

Las imágenes valen mas que las palabras.....

 

¿Quien no ha intentado una sola vez en su vida ser un profesor Higgins?, pienso que todos llevamos uno en nuestro interior y un pigmalion a flor de piel como el rey de Chipre, que se enamoró de una estatua de Afrodita...y el poeta latino Ovidio le presenta como un escultor que había creado una estatua de marfil en la que había plasmado su ideal de femenino, pero apasionadamente enamorado de su creación. Enorme y estremecedor concepto del amor que Bernard Shaw transformó en texto, George Cukor dirigió para gloria del cine y le puso una de las músicas mas bellas jamás escuchadas, mi inolvidable Frederick Loewe...Ninguna overtura con tanta belleza....nada comparable a esta obra cumbre del cine musical.

Todo en el film gira en torno al personaje de Eliza, es muy fácil ver reflejado en ella el sentimiento del profesor en todos sus años vividos, porque ella es reflejo de él, y él se funde en el hermoso, tierno y enamorado Rey de Chipre, moldeado por Ovidio. Nadie como Rex Harrison podría interpretarlo y en ocasiones el actor inglés crea con autentica escuela un tipo real, inhóspito, autoritario y sensible, volcando sentimientos en su forma tan peculiar de amar. En todas y cada una de sus secuencias, desde el inicio hasta el final, sentado en la butaca, dejándose caer , su amor está presente....¿Acaso cabe mayor declaración de amor que esa forma de preguntar.

-¿Donde están mis zapatillas?-

!HERMOSO FINAL !

Las imágenes que siguen son reflejo de mis palabras.....

Una de los hechos mas destacados de la ceremonia de los oscars del año 1964, fué que el premio a la mejor actriz recayese en Julie Andrews por su interpretación de Mary Poppins, los comentarios de prensa, la reacción de los asistentes al acto fué unánime, le premiaban como consecuencia de no haber podido interpretar a Eliza Dolittle, y en alguna manera, era como una forma de decirle que lamentaban el haberle arrebatado ese papel "bombón". No puedo comparar, nunca lo hice y no lo voy a hacer ahora, constatar diferentes actrices para un mismo papel, cada actriz o actor tiene sus recursos, cada uno, una forma diferente de crearlo para la pantalla. Escribo estas líneas como homenaje personal y sincero hacia mi recordada JULIE ANDREWS, por si tengo la inmensa suerte que lee mis palabras, al igual que lo hizo Robert Wagner sobre el articulo de LA EXTRAÑA MUERTE DE NATALIE WOOD. Quiero que sepa que yo, desde aquí, al igual que muchos cinéfilos valoramos su trayectoria profesional con enorme admiración, tanto en cine como en teatro, que lamentamos el dolor por su enfermedad en las cuerdas vocales y que ansiamos escuchar nuevamente su hermosa voz.... Pero permíteme Julie, desde lo mas profundo de mi corazón,  y a pesar mío, que no podemos ver otro físico para la humilde florista, la distinguida dama, la mujer enamorada, a ese ángel que es el personaje de Eliza, que no sea otra que AUDREY HEPBURN, quien hubiera merecido el oscar aquel año, como apunté al principio de mi trabajo, porque realmente su caracterización, su profesionalidad y ese encanto especial traspasaba y sigue traspasando la batería de la magia del cine y navega en alas de esa luz, para deslumbrarnos con una mujer que nos acompaña en nuestros años de esponja cinéfila. Julie Andrews siempre será una estrella de calibre imposible de medir....Audrey siempre será nuestra pequeña bella dama, aquella "probe" vendedora de violetas.

 

 

!MI ADMIRACIÓN A LAS DOS!

La puesta en escena del film es digna de mención aparte. Cecil Beaton, extraordinario fotógrafo, mago del objetivo supo crear y plasmar como nadie todas y cada una de las escenas de este soberbio film. Desde el mercado londinense, pasando por el lienzo picasiano de Ascot, finalizando en la explosión de lujo, sofisticación y plata, bañado de tonos blancos pastel que es el baile de presentación. No creo que exista en el mundo un aficionado al cine musical que no conserve en su retina tan magno espectáculo, como prueba de ello, otra vez recurro a las imágenes que capté de la propia obra de Cukor para mostrar directamente lo que mis humildes palabras pudieran dejar al desnudo.

Vestuario, fotografía en color, dirección artística en color, merecidos oscars para un irrepetible mosaico de arte, y una lección del mejor cine musical. 

Para mi inolvidable "Sabrina", éste fué el film más popular de toda su carrera, al margen de esa obra maestra que es "Desayuno con diamantes" . Diversas actrices fueron consideradas para el papel de Eliza Doolittle, descrita como una chica entre 18 y 20 años. De todos es sabido el rechazo hacia Julie Andrews y en el plano del Profesor, el magnate cinematográfico Jack Warner impuso como pareja protagonista varios nombres: Cary Grant, Laurence Olivier, Michael Redgrave, David Niven  y George Sanders, finalmente uno a uno fueron declinando la oferta, unos por motivos profesionales, pero yo estoy convencido que no se atrevieron con la enorme responsabilidad de dar vida al difícil profesor de fonética y así fué como el profesor Higgins adquirió los rudos rasgos de Rex Harrison, para mi personalmente, acertada elección. Siempre Audrey se mostró conciliadora entre el director George Cukor y el diseñador de vestuario Cecil Beaton, quienes tuvieron sus más y sus menos durante el rodaje. Beaton estaba entusiasmado con la actriz, a quien había dedicado parte importante de su obra “El espejo de la moda” a principios de los años 50, y no paraba de fotografiarla con los vestidos de la película, que Audrey, siempre se apresuraba a mostrar a su íntimo amigo Hubert de Givenchy, artífice de buena parte de su imagen, para conocer su opinión. Cukor acabó prohibiendo a Beaton que fotografiase a Audrey fuera del plató, así que las sesiones se tuvieron que montar en horas de descanso. Respecto a las relaciones entre Audrey y Rex Harrison, inicialmente fueron frias por la defensa moral de Harrison hacia su compañera en Broadway,  Julie Andrews. La indiscutida profesionalidad de Miss Hepburn y el comentario de que había conocido a Kay Kendall (esposa del actor), junto con el regalo que le hizo a Harrison de una bicicleta con una cesta especial para el guión, derribaron aquel muro. Al final de la película y con una fuerte depresión, Audrey, que entrenó duramente la voz aun sabiendo que en las notas más altas sería doblada, se enteró de que la cantante Marnie Nixon doblaría en integridad sus canciones. En su columna diaria de prensa, la inhumana Hedda Hopper escribió:

 “Con Nixon en la parte cantada, Audrey Hepburn ofrece sólo media interpretación”. 

Por otro lado, se reprochó a Audrey, hija de un banquero inglés y una baronesa holandesa, resultar demasiado glamourosa como florista. Pese a todo, en la ceremonia de los Oscars, Audrey recibió un aplauso tan sonoro como el otorgado a Julie Andrews, ganadora por ese mágico e inolvidable film “Mary Poppins”.

A veces uno se siente insignificante cuando tiene ante sí un material tan valioso, unas imágenes que hablan solas, y escucha la banda sonora de la película....A veces uno desea descansar para ir asimilando tanta belleza, tanta creatividad y tanta perfección. Yo personalmente odio todo lo que abarca la palabra perfección, me parece una forma de ocultar la total carencia de ella, pero en estos momentos y en este caso concreto, debo rendirme como vulgar vasallo ante tan valeroso caballero, postro mis rodillas en este suelo de la vida y agradezco infinito el poder sentir amor hacia el cine, pasión por el musical y disponer en mi historia personal y en la del cine en particular, un titulo con tanta grandeza como "MY FAIR LADY".

 

 

 

 

 

 

EN 1964 OBTUVO LOS SIGUIENTES OSCARS:

 

Mejor Película

Mejor Actor

Mejor Director

Mejor dirección artística en color

Mejor vestuario en color

Mejor banda sonora

Mejor sonido

Mejor fotografía en color