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   ESTUDIO-HOMENAJE

A

  LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ

 

 

 

NOTA DEL AUTOR

He utilizado mi experiencia como cinéfilo e historiador del Séptimo Arte, para presentar al mundo como se creó una leyenda.

 Llevo más de cuarenta años, leyendo, rebuscando y consultando sobre esos hombres y mujeres que marcaron una época. Ello me ha conducido a almacenar cientos de apuntes, datos, notas, comentarios y criticas, que si tuviera que unirlos podría emular en volumen a la obra de Cervantes “DON QUIJOTE DE LA MANCHA”. Quiero y a la vista del interés que aún despierta, sobre todo en los jóvenes componer:

 MI ESTUDIO-HOMENAJE al film de todos los Films:

LO QUE EL VIENTO SE LLEVO, no es una película al uso, como tampoco son sus personajes, pero posee un mensaje sobre la supervivencia humana, que se antepone al propio interés como producto cinematográfico. Tal vez la autora del libro, Margarett Mitchell, debió conservar el titulo que en principio pensó para su manuscrito “EL VIEJO SUR”, en lugar de “LO QUE EL VIENTO SE LLEVO”... nunca el viento podrá arrastrar algo que posee raíces tan profundas como el amor a la tierra, la familia, el amor y a los sentimientos humanos.

 

Quiero dedicar este trabajo a mi padre, porque siendo yo un niño, fué la primera persona que me habló de la novela y la película.

El siempre seguirá vivo en mi corazón.

  JUAN.S.D.T. 

 

 

 

 

 

Es sin la menor duda, mi película entre todas, es como una ensoñación, mi fetiche y mi musa especial, que ejerce de terapia personal en ciertos momentos de mi existencia, y sin cuyo solo nombre, necesitaría inventar otro LO QUE EL VIENTO SE LLEVO para mantener mis coordenadas en condiciones respetables, para poder sentirme el hombre mas feliz de la tierra. GONE WITH THE WIND, es mi fuente inagotable de descubrimiento, un oasis de relax y arte en el mas puro sentido de la palabra y el paisaje que siempre rodeará a este enamorado sin remedio del cine con mayúsculas que soy yo, asumiendo el rojo crepúsculo de Tara como el paisaje mas bello jamás visto. Es esa época en que me hubiera gustado haber vivido mis experiencias, mis amores, mis desamores, mis batallas y por la que siento como palpita mi corazón cada vez que escucho su Overtura musical, trastocando todos los sentimientos que pudieran envolverme en esos instantes. Me he visto en sueños entre las gentes de Atlanta, siendo un invitado de piedra en un baile llamado “Doce Robles”, y quiero que siga así hasta el fin de mis días.

A veces, cuando se contempla un film, se produce una fusión entre la fantasía y la magia, que desemboca en un fluido de belleza, que rasga la mente, dejando que entre a través de la vista, una sucesión de lienzos que cobran vida, haciendo que el paisaje sea nuestro y donde insertaremos la magia del cine para siempre y de lo que nos alimentaremos día a día. Esta sensación la he sentido, la vivo y espero sentirla hasta la posteridad, cuando veo cualquiera de las secuencias de que está compuesto GONE WITH THE WIND, es como experimentar la fusión entre la magia que desprenden sus escenas y la fantasía que produce su historia, su enrojecido crepúsculo, sus personajes o la regia presencia de las columnas que sostienen la misma plantación de TARA. Todo unido, como si de mi hogar se tratara. Amo GONE WITH THE WIND como si hubiera salido de mí y amo también ese parto, porque el alumbramiento ha puesto sobre mis manos el más bello de los hijos.

Los nombres que danzan alrededor del “film de todos los Films”, son tan mías como lo es en estos momentos la sangre que fluye por mis venas o los latidos de mi corazón. Son piezas que componen parte del puzzle de mi mente de cinéfilo, donde viven elfos, hadas y genios, que alargan en ocasiones sus manos para adentrarme en el entorno de su bosque mágico, donde son dueños y señores y el único lugar donde se hace realidad mi SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO. Mis vivencias personales sobre cine están llenas de conversaciones con gente relacionada con el mismo, y de ellas a veces la mente me devuelve intactas muchas frases y datos que considero de enorme importancia para cualquier aficionado al Séptimo Arte. Eso es lo que voy a ir insertando de la forma que pueda en este trabajo sobre LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ, y os aseguro que muchas de ellas, por no decir casi todas son totalmente inéditas y no creo que muchos las conozcan. Ahora deseo compartirlo con todos los que entráis en mi website “CINEPARAISO”, porque en cierto modo también van relacionadas con “El film de todos los Films”.                            

El único propósito que me he planteado al volver a escribir sobre “LO QUE EL VIENTO SE LLEVO”, no es otro que el rendir un homenaje mas que personal a la película que mas satisfacciones me ha producido a lo largo de mi vida, la única que, aún hoy en día, después de tantos años transcurridos, me devuelve el poder y el arte del cine en forma casi tangible, me hace soñar, si es que los sueños en estos tiempos, pueden formar parte importante del ser humano y me recuerda con el fondo musical de su inolvidable tema central, que ahí, en nuestros sueños, está la clave para que aún siga admirando el cine, y que conserve intacto mi amor hacia él, al sentir todavía en mi cuerpo el estremecimiento de contemplar esas secuencias filmadas hace mas de setenta años.

En el año 1953, cuando Marlon Brando rodaba a las ordenes de Joseph L. Mankiewicz, JULIO CESAR, película por la que me confesó sentir un especial cariño, recibió en los estudios la visita de David Niven y Vivien Leigh. Brando sentía una gran admiración por Vivien, desde que años antes trabajaron juntos en UN TRANVÍA LLAMADO DESEO. Sobre las anécdotas que vivieron en el film de Elia Kazan, ya las mencioné en uno de los tres articulos que escribí sobre el actor. El me contó que, cuando observó a Viv al lado de Niven, notó en el semblante de la actriz, ese rictus congelado que le decía por lo que estaba pasando. Bran era muy amigo de sus amigos y siempre estaba dispuesto a ayudar, sea como fuera, pero aquella vez Vivien Leigh vivía los nubarrones de una matrimonio que agonizaba al lado de Larry Olivier. La anécdota que Marlon me contó dice mucho a su favor y también nos demuestra la importancia de GONE WITH THE WIND en la vida de la actriz. No se le ocurrió otra cosa para levantar su ánimo, que hacerse pasar por Rhett Butler y obligarle a representar el famoso final de LO QUE EL VIENTO SE LLEVO. Me contó que en principio la actriz no quería, pero la insistencia de su amigo Niven y la sonrisa de Brando, hicieron que por unos minutos fuera la despechada Escarlata, tendida en la escalera de TARA, intentando retener a su esposo entre sollozos. Brando me dijo que jamás vió a Vivien mas sincera, tan convincente en la simulación de la referida escena. Al finalizar, con los ojos enrojecidos, le dijo:

“Nunca mañana será otro día a tu lado. Me has regalado algo muy querido, ojalá volvieran aquellos años, yo era muy joven y GONE WITH THE WIND el único lugar donde he bailado mi mejor vals. Dios quiera que siempre pueda contar contigo”.

Mi larga amistad con Marlon Brando abarca muchas noticias, comentarios y pasajes de una época, pero quería detallar este momento, no solo para volver a recordar la clase de persona y amigo que fue, sino marcar la importancia que tenia GONE WITH THE WIND, en la vida de Vivien, catorce años después de haber rodado el film, influencia que le acompañó hasta el mismo día de su fallecimiento en 1967. Ninguno de cuantos personajes dio vida en el cine, tuvieron un lugar en su corazón como sucedía con su Escarlata O,Hara.

He procurado reunir toda la información que he podido encontrar, y las imágenes capturadas del film en su esplendido formato en DVD... Todo insólito, significativo, creando mi mundo expectante, épico, histórico y tremendamente entrañable. Si después de todo, consigo mi objetivo principal, como es informar a todos los jóvenes que puedan descubrir el film hoy en día,  y contestar a sus mails, habré realizado la labor mas placentera de cuantas me he planteado al escribir en mi web. Para vosotros és, para todo el que sueña con la plantación de Tara, con el baile de Los doce robles, su cielo enrojecido, con una sinfonía coral de actores, girando todos en un adagio perfecto, sobre ese personaje único de mujer y con una historia perfectamente contada, pero mucho mejor filmada.        

Todo empezó con la publicación de la novela de Margarett Mitchell, en junio de 1936. El productor cinematográfico David O. Selznick, que había cerrado  la compra de los derechos para su traspaso a la pantalla, casi de forma simultánea a la publicación de la novela, se vió desbordado ante todo lo imprevisto. América entera leía la obra  y de igual manera, todas las jóvenes del país ansiaban convertirse en Scarlett. Era un enorme éxito jamás imaginado por su autora, que comenzó la obra a raíz de una lesión en el pie que le impidió seguir con su trabajo como redactora en el “Atlanta Journal”. Aún quedaba mucho para que Selznick viese cumplido su deseo, era un proyecto ambicioso y hervía en un caldo en constante ebullición. Nunca me cansaré de decir que todos los que amamos el cine, le debemos a Selznick, tan magna realización y estaremos en deuda eternamente por llevar a cabo algo que terminaría por convertirse en el film de todos los Films, y en una obra maestra. Si Margarett Mitchell fué la causante de que guardemos en ese rincón de nuestro cerebro los míticos personajes que danzan sobre la tierra de Tara, Selznick fué el padre que hizo realidad tantos y tantos bellos momentos, por ello mi gratitud hacia él será eterna.   

Tanto el reparto como la elaboración del guión, fueron sin duda los mayores quebraderos de cabeza a que tuvo que frente el productor. Sidney Howard, escritor muy reconocido de la época, entregó en enero del 1937 un primer guión de cinco horas, mientras tanto, la elección de los actores y actrices se convertía en una obsesión nacional por excelencia. Selznick se había empeñado en la búsqueda de una actriz clave para el personaje, eje del film, cuando todavía no tenía ni dinero para producir la película, motivo que le obligó a vender los derechos a la Metro.

Las noticias de la preparación de la película concentraba hasta tal punto la atención de los estadounidenses, que se llegó a realizar un concurso de radio para ver quién se hacía con el papel de Scarlett, y la revista VOGUE difundió un retrato robot de la actriz idónea, según las encuestas que había realizado..... Nombres del calibre de Bette Davis, Katherine Hepburn, Lana Turner, Joan Crawford, Susan Hayward o Bárbara Stanwyck, fueron desechadas sin miramientos, después de las pruebas realizadas. Nada se sabría de la candidata final hasta cerca de Navidad de 1938, cuando la revista TIME publicó en portada la foto de Vivien Leigh. En cambio la elección de Clark Gable para representar al capitán Butler, después de hablar con Erroll Flyn y Gary Cooper, era desde hacía meses indiscutible. Leslie Howard, Ashley Wilkes en el film, dio problemas a la hora de firmar el contrato, llegaron a convencerle a cambio de ofrecerle interpretar el film “Intermezzo”. Los actores principales firmaron el 13 de enero de 1939..... tan solo faltaba unos leves cambios en el guión, pues Selznick había eliminado del texto original, todos los términos  que hacían referencia a los negros en sentido despreciativo y las numerosas menciones al Ku-Klux-Klan.

No existen imágenes del encuentro entre Selznick y Vivien en el plató cuando se rodaba la escena del incendio  y es una verdadera lástima, pero es fácil imaginar aquel momento: El incendio de las provisiones de Atlanta, una de las mas espectaculares de la pelicula, se filmó la noche del 15 de Diciembre de 1938. En esos momentos el productor conoció a Vivien como espectadora, que había acompañado a su hermano Myron Selznick, representante de nuevos talentos del Estudio y de su esposo Laurence Olivier. Impactado por el parecido físico con la Escarlata descrita por Margaret Mitchell, sugirió que le hicieran una prueba. Se hizo el 16 de Enero de 1939 y Selznick la eligió para el papel.... Según testigos, Vivien llevaba un enorme sombrero de ala ancha, abrigo gris hasta mas abajo de las rodillas, el pelo suelto sobre sus hombros, y su maravillosa expresión de sorpresa-coquetería-seguridad, sucumbía ante aquel rojo insultante......

Y el rodaje comenzó de forma oficial, un 26 de Enero de 1939, bajo la dirección de George Cukor.                 

Si tuviera que escoger dentro de mi CINEPARAISO, una imagen o un film para pasar un hipotético final de mis días, o algo que me recuerde lo que lo que el cine hizo por mí, sin dudarlo seria: El manuscrito original, el film en DVD y una imagen de Vivien en “LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ”........Puede parecer a los demás gratuito, pero nada mas lejos. Los instantes mas gratificantes de mi existencia dentro del cine, vienen del afluente caudaloso, de ese film, producto de dioses, escrito con pincel de oro, y retratado para bien de la humanidad, con la tonalidad mas excitante del arco iris. Mis recuerdos siguen fluyendo frescos como aquel día, las imágenes cientos de veces contempladas, son tan nítidas y actuales como el primer día. Ahora ya mis pensamientos, que a partir de este momento son vuestros, van impregnados de ese olor a papel amarillento, a libro antiguo, pero con visión de ser lo más actual que se pueda ofrecer.!Todo baila y fluye como aquel día, algo que el viento no pudo llevarse!!....

Era una tarde lluviosa...........Lugar: el ya desaparecido Palacio del Cine de Madrid. Una fila enorme de público se agolpaba bajo los paraguas. Yo, entonces era muy joven y no había oído hablar mucho de “ LO QUE EL VIENTO SE LLEVO “, salvo en ocasiones. Mis pasos me llevaron al interior del cine como hipnotizado, hechizado por la fuerza de aquel título, recuerdo el interior silencioso y oscuro del cine, su olor, el clima... Es como si fuera hoy “aquel día”. Al cabo de tres horas, yo no era la misma persona, aquel adolescente llevaba cosido en su mente algo que me ha acompañado cada día, todo había dado un giro de 180 grados, mi mundo era el mismo, todo se había vuelto épico, espectacular, artesanal, increíble e imborrable. Recuero que mantuve un sabor amargo en la boca al encontrarme con la cruda realidad, pero aquella historia que acababa de descubrir, con aroma especifico de época, era mas fuerte, mas fuerte que cualquier realidad, y lentamente comprendía el significado de lo que era el Séptimo Arte. Seguía almacenando en mi retina todos los personajes, lugares, acontecimientos y las rojizas secuencias de una tierra que siempre viaja conmigo desde aquel día.

La enorme novela de Margaret Mitchell, la misma que a veces había visto en manos de mi padre leer, sentado en su mecedora de madera, con aquellas gafas redondas, leyendo o contemplado las amarillentas imágenes, se habían transformado de repente en elemento indispensable en mi recién estrenado cerebro de cinéfilo. Aún hoy, retengo en mi mente las palabras de mi progenitor:

“La comprenderás mejor cuando seas mayor”

Fué un descubrimiento con sabor especial...y para mí no existe una película que signifique tanto como ese monumento alzado hace mas de 70 años.          

El manantial que desarrolla LO QUE EL VIENTO SE LLEVO, es tan variado que no se puede explicar con facilidad. Para mí, creo que es como un brillante que despide mil y un reflejos, en cada uno de los cuales se bañan todas las historias habidas:  Amor, familia, tradición, lujo, guerra, derrota, triunfo, orgullo, egoísmo e historia. Su resultado a todos los niveles fué y es apoteósico, creando el cuadro mas bello en tonalidades rojizas que el cine ha ofrecido, y en el cual se están sumergiendo muchas labores de directores, actores, y narrativa de ahora. Ejemplo de interpretación femenina, pilar de actrices que empiezan y reflejo de poderosa alimentación para las noveles Escarlatas que esperan ser iluminadas por la lejana luz del incendio de Atlanta, como vivió el histórico momento, Vivien Leigh.

En una recepción que dió Selznick en su lujosa residencia, donde asistieron George Cukor y Víctor Fleming como invitados de honor, hubo un enfrentamiento verbal que dio mucho que hablar y Selznick se las vió y se las deseó para que la prensa de la época no airearan el asunto.

Entre los invitados, lógicamente estaban Olivia y Vivien, que no dejaban a Cukor ni un momento de respiro, insistiendo en opinar esto o aquello sobre sus escenas. Fue un momento en el que se vieron interrumpidas por una Bette Davis altiva, muy segura de sí y fumando uno de sus largos cigarrillos. Miró a los ojos de Olivia de Havilland y dijo;

“Querida Melania, me han dicho que tuviste tú que rodar la secuencia de campo nocturna y poner a Dios por testigo… ¿Era Melania o Scarlett?. Tengo entendido que no te correspondía a ti?, pero lo habrás hecho de maravilla, como siempre”.

Olivia recordó este percance en casa de David O. Selznick y también contó que se quedó en blanco, ante la sutileza hiriente de Bette Davis. Solo miró a una sorprendida Vivien y se dirigió a Bette, diciéndole:

“Se lo pedí de rodillas a Cukor, era mi sueño desde que leí el guión… Alzarme desde el suelo, mordiendo, tragándo y vomitando las raíces de la tierra, cerrando mi puño, jurando y jurando…”

Clark Gable que presenció la escena y ante el compañerismo ejemplar de una Olivia nerviosa, frente a la astucia vengativa de una Bette en sus mejores momentos cinematográficos, y el brillo que veía en los ojos de una Vivien Leigh atónita, intervino con rapidez, demostrando su caballerosidad:

“Señorita Davis, a veces debemos regalar a nuestros amigos las cosas que mas nos llaman la atención,  son cosas que duelen, pero es hermoso hacer felices a los demás, viendo como vomitan ante nosotros. Estoy seguro que usted hubiera vomitado mejor que nadie.....¿No cree?”.

La escena se zanjó de esta forma y Vivien sintió como Olivia le apretaba la mano con fuerza, mientras Bette furiosa se apartaba del grupo. De todos es sabido que el año anterior, cuando la actriz recreó su magistral “JEZABEL”, por la que obtuvo un premio de la Academia, estaba totalmente convencida de que ella sería Escarlata O’hara, todas las direcciones apuntaban a ella, pero el destino quiso que una desconocida actriz inglesa interpretase a la heroína de GONE WITH THE WIND,  eso Bette Davis nunca lo olvidó. Recuerdo que una vez hizo este comentario al respecto:

“Hubiera dado mi carrera de actriz, con premios incluidos por ser la dueña y señora de TARA”.

Existen planos míticos, bien por el planteamiento de los mismos, bien por su color, pero sobre todo por un diálogo que ha pasado por derecho propio a la historia del cine.         

Emblemático enfrentamiento de dos seres idénticos:

          

 

 

SCARLETT:  Rhett, se burla de mí.

RHETT:  Egoísta hasta el fin, ¿verdad?, Pensando sólo en su hermosa piel, sin un sólo pensamiento para la noble causa.

SCARLETT:  ¡Como puede hacerme tal cosa Rhett! ¿por qué ha de abandonarme ahora que todo se ha hundido y yo le necesito?, ¿por qué?, ¿por qué?

RHETT: ¿Por qué?, Tal vez porque siempre he sentido debilidad por las causas perdidas cuando realmente lo están, o tal vez...porque siento desprecio de mí mismo, quien sabe...

SCARLETT: ¿Es que no se avergüenza de dejarme sola e indefensa?

RHETT: ¿Ud. indefensa?.... Ja, ja, ja. ¡Que Dios se apiade de los yankees si la capturan! Y ahora, baje ud. de ahí, quiero despedirme.

SCARLETT:  No.

RHETT: Veremos si bajará......

SCARLETT: No, Rhett, por favor, no se vaya , por Dios no me deje, no se lo perdonaré nunca.

RHETT: Yo no le pido que me perdone, yo mismo no me comprendo, ni me perdonaré nunca. Si una bala me alcanza, Dios no lo quiera, me reiré de mi propia estupidez, Sólo sé y comprendo una cosa, y es que te quiero Scarlett, pese a ti y a mí y a ese mundo que se desmorona a nuestro alrededor, te quiero. Porque somos iguales, dos malas personas, egoístas y astutos, pero sabemos enfrentarnos con las cosas y llamarlas por sus nombres.

SCARLETT: ¡Déjeme!, no me toque.

RHETT:  Scarlett mírame. Te quiero como no he querido nunca a ninguna otra mujer y te he esperado como jamás hubiera sido capaz de esperar a otra.

SCARLETT: ¡Suélteme!

RHETT: He aquí un soldado del Sur que te quiere, que quiere sentir tus abrazos, que desea llevarse el recuerdo de tus besos al campo de batalla. Nada importa que tú no me quieras. Eres una mujer que envía un soldado a la muerte con un bello recuerdo. Scarlett, bésame, bésame una vez.

SCARLETT: ¡Canalla! ¡Cobarde! No tiene ud. dignidad. Tenían razón, todo el mundo tenía razón, ud. no es un caballero.

RHETT: Eso no tiene importancia en estos momentos.             

  

 

Tres directores y no cinco, como muchos críticos han escrito, tuvieron el inmenso placer de llevar a cabo la película:

 George Cukor

 Víctor Fleming

 Sam Wood.

 Cukor supo impregnar a todas las interpretaciones femeninas ese toque que un maestro como él siempre hacia de forma magistral, pero sus relaciones sexuales con Gable, contactos que mantuvieron ambos al comienzo de la carrera del actor, incomodaban a Gable y al final, la fuerza, el carisma y el peso del capitán Butler vencieron, convenciendo. Y así, después de casi tres cuartas partes de la película, Geoge Cukor fué despedido por Selznick, a pesar de los ruegos de Vivien y Olivia de Havilland, las cuales nunca perdonaron a Clark Gable su influencia en el despido. El propio David O.Selznick se puso a rescribir el guión de Sidney Howard con la ayuda del director Víctor Fleming  y en marzo se reanudaba el rodaje. Poco duró aquel tremendo esfuerzo, porque a finales de abril se retiraba Víctor Fleming, dejando paso a Sam Woods, la causa; padecía una fuerte depresión. Para entonces, Fleming ya había filmado la famosa e impresionante secuencia sobre la decadencia del Sur, en la que se refleja lo que queda de unas tropas desperdigadas por la estación de Atlanta, a través del recorrido impresionante de una Escarlata desesperada, sorteando cadáveres y cuerpos heridos....

Espléndidas tomas

Todavía mas asombrosas si retrocedemos setenta años en el túnel del tiempo.

Se rodaron 170.000 metros de film, que luego al montarla se redujo a 6.600. Se necesitaron miles de extras para convertir en un solo minuto el patético plano de la estación de Atlanta, antes mencionado. Todo esto, unido a la calidad interpretativa de todos sus actores, la banda sonora de Max Steiner, única e inmortal, la grandiosidad de sus decorados, construidos hace mas de seis décadas, hacen de LO QUE EL VIENTO SE LLEVO, un deleite visual de tres horas de duración. Pero lo que realmente admiro, es que a pesar del tiempo sigue en pié, brillando como la primera vez y siempre, al menos en mi caso concreto, siempre descubro algún detalle, algún momento histórico o algún plano nuevo.

Estábamos en plena era dorada de Hollywood, en un momento en el que Europa se dirigía inexorablemente hacia una nueva guerra mundial y EEUU, que acababa de sufrir los efectos de la gran depresión de 1929, no buscaba sino alejarse de las contiendas europeas. GONE WITH THE WIND, con su historia, sus personajes, la tierra roja de TARA y un gran poderoso atractivo romántico, se ajustaba perfectamente a ese deseo de evasión, a una magia que es lo que era para todos el mundo de Hollywood, lo cumplió y cómo. Pero insisto y reitero que es el único film que personalmente me hace reencontrarme con el cine de golpe, puede que existan más títulos que despierten en mi sensaciones similares, pero nunca con la carga y categoría fílmica que derrocha escena tras escena, esta monumental obra maestra.

La actriz Olivia DeHaviland es la única superviviente del film, y no le agrada que le hablen mucho de LO QUE EL VIENTO SE LLEVO, pero inevitablemente guarda recuerdos entrañables del film: Tanto ella, como Vivien iban los fines de semana a casa de George Cukor para repasar el guión, una vez que el director fué expulsado del rodaje, nunca coincidieron en sus visitas hasta mucho después del fin de la película y eso, según Olivia, ha sido motivo de regocijo por parte de ambas. Olivia le preguntaba constantemente a Viv, qué hacía para tener esa piel, y la actriz le contestó que solo tomaba un vaso mitad agua, mitad limón a diario, costumbre que Olivia hoy en día, todavía realiza. Cuenta también Olivia que las discusiones que tenían Fleming y Vivien eran espantosas y a diario. Vivien una vez le preguntó a Víctor Fleming por qué que nunca la dirigía como a los demás, y no le daba recomendaciones. A esto, Fleming le respondió:

“Lo haces tan bien querida, que no necesitas ninguna dirección, lo haces perfecto”

Estos comentarios y mucho mas, están en la edición última de 4 DVD que se ha editado del film y que es un autentico tesoro poseer. Las anécdotas de la única superviviente de LO QUE EL VIENTO SE LLEVO, expresando todo lo vivido en aquellos meses de rodaje, no tienen precio. LO RECOMIENDO

   

El rodaje de la película no fué por orden; Un día rodaban la escena en que Escarlata vuelve a Tara, después de huir de Atlanta y a continuación rodaban otra en la que Vivien era viuda de Charles Hamilton. Ambas escenas Vivien las hacía con total naturalidad, solo repasaba los diálogos de las escenas una sola vez o minutos antes de realizarlas. Pero Selznick, quería que la escena en que Scarlett jura que nunca más pasará hambre fuera perfecta. Deseaba que el cielo jugara una baza esencial, que estuviera exactamente como él quería. Debido a ello, durante 15 días se levantaban de noche para prepararse, de madrugada, cuando sale el sol y filmaban la escena. Si bien en el film la secuencia es al atardecer, fué tomada un amanecer. La cuestión era que, luego Vivien, después de levantarse de madrugada varios días consecutivos, estaba agotada y la escena nunca salía bien. En la película tiene tanto realismo y pasión porque Vivien estaba harta y furiosa de no poder dormir. Por eso cuando Scarlett “jura” es su propio y personal manantial de energía el que trasmite a la cámara.

Según Olivia de Havilland, Viv casi nunca usó dobles, ella no tenía ningún problema en rodar cualquier escena salvo, antes de jurar y Scarlett muerta de hambre, come los rábanos de la misma tierra, no lo resiste y vomita. A Vivien le daba asco simular el sonido del vómito. Esta es la verdad de la leyenda que se formó después y de lo que le preguntó Bette Davis en la fiesta de Selznick, Viv actuó totalmente en la referida escena, pero el sonido del vómito no lo hizo ella, el sonido fué doblado por Olivia De Havilland. Este hecho fué motivo de muchas bromas entre ellas, durante años.

Vivien adoraba jugar a las cartas (su juego preferido era la canasta y el Póker) en los descansos de la filmación jugaba con Clark Gable y Hattie Mc Daniel. Siempre sintió un cariño especial por la actriz Hattie Mc Daniel y fueron íntimas amigas hasta que “Mammy” murió de un infarto.

Larry Olivier, que viajaba desde Londres a Los Angeles con mucha frecuencia debido a la preparación del film REBECA, que rodaría al año siguiente bajo las ordenes de Alfred Hitchcock, aprovechaba los momentos que tenía libres, para poner a su esposa obstáculos, impedimentos y crear alrededor de la actriz, un clima psicológico negativo para que no continuara con la película, poniendo como escusa, la ausencia de George Cukor, amigo del actor,y haciendo hincapié en la inexperiencia de Víctor Fleming como conductor de semejante monumento cinematográfico. Pero Vivien estaba totalmente sumergida en la piel de Escarlata y los consejos de su esposo caían al vacío. Laurence insistía tanto, que le enviaba telegramas al plató, reclamándola un día tras otro, añadiendo también encontrarse mal de salud. Aquel detalle no producía ningún efecto en Viv, que seguía trabajando sin cesar, de las ventidos semanas que duró el rodaje, solo tuvo cuatro días de descanso y otorgó a su Escarlata esa fuerza que caracterizará siempre al personaje. Este detalle fué el comienzo de muchas desavenencias en el matrimonio, que culminaron con unos tremendos celos profesionales, al recibir el Oscar a la mejor interpretación femenina, concluyendo con un serio principio de divorcio años después, cuando la actriz fue propuesta para dar vida a otro gran personaje cinematográfico: Blanche Dubois, en UN TRANVÍA LLAMADO DESEO. No me cabe duda de que LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ, en parte fué la causa de que Vivien rechazase muchas ofertas y no hiciese mucho cine, dedicándose mas a la compañía que formaron ella y Olivier, llevando por todo los escenarios del mundo a los grandes clásicos y en donde el Rey absoluto siempre fué Laurence Olivier. Todo esto no restó brillantez a su trabajo de actriz, de hecho, ahí están los films que interpretó. Como ejemplo, en GONE WITH THE WIND y UN TRANVÍA LLAMADO DESEO, sus soberbias e inolvidables interpretaciones, son hoy en día elemento de estudio y una asignatura obligada para los estudiantes de Arte Dramático de todo el mundo.               

Existe una frase que flotará siempre en mi CINEPARAISO, como favorita, dentro de la vorágine de mis sueños rotos:

“A Dios pongo por testigo, a Dios pongo por testigo de que no lograrán aplastarme. Viviré por encima de todo esto. Y cuando haya terminado, no volveré a saber lo que es el hambre. Ni yo, ni ninguno de los míos. Aunque tenga que estafar, ser ladrona o asesinar. A Dios pongo por testigo de que nunca volveré a pasar hambre.....”

Cuando Margaret Mitchell escribió LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ, vivía y conocía perfectamente las costumbres del Sur, sus problemas, chismorreos, las aspiraciones de la jóvenes casaderas, la altivez de los hombres y por supuesto, el enorme problema de la esclavitud. Margaret cuando vendió sus derechos a Selznick no puso ninguna condición, salvo una observación: ¡Que dejaran el final con la posibilidad de darle distinto rumbo!, según Sidney Howard guionista desde el principio, junto a su gran amigo David O. Selznick, dijo que la señorita Mitchell tenía idea de escribir una voluminosa segunda parte, donde la figura de Escarlata sobresaliera como una mujer desmedida, ambiciosa y poderosa. También tenia pensado convencer a la Productora, para que la escena final de GONE WITH THE WIND, no se desarrollase en el interior de la residencia de los Butler, a los pies de la gran escalera, con una Escarlata llorosa, implorando, sino en las afueras de la casa, al atardecer, con el cielo rojo de fondo y en la despedida ambos de fundieran en un gran beso, dejando el camino totalmente abierto y viendo como su esposo se perdía con el caballo, rumbo a TARA. La idea que Margarett Mitchell comentó a Sidney Howard era imposible, ya que la película se basaba en el libro de la escritora de principio a fin, pero en las conversaciones que mantuvo con Selznick, Margaret insistió mucho en este punto y creía que cerrar la película con una Escarlata perdida y corriendo hacia el horizonte, tras su esposo, alcanzarle y unirse ambos, bajo el crepúsculo rojo rumbo a TARA, mientras suenan las palabras que dice Gerald O´Hara a su hija, sería un broche de oro mas cinematográfico, espectacular y lógico. Pero Selznick se negó en rotundo a las sugerencias de la autora del Viejo Sur. Tal vez en su negativa, presentía que de rodar como termina la obra ya escrita, se abría la posibilidad de hacer una brillante segunda parte. Creo que tanto Sidney Howard, Margaret Mitchell y Selznick se equivocaban totalmente, GONE WITH THE WIND, finaliza como tiene que finalizar, entre sollozos, despechos y mucha esperanza, dando paso a esta frase, eslabón fundamental de toda la historia..

!Pensaré en ello mañana desde TARA… es mi hogar, mi casa....Ya encontraré alguna forma de hacerle volver.....Realmente, mañana será otro día ¡!!

Carece de crepúsculo enrojecido, pero tiende un rayo de esperanza en la vida de dos seres idénticos y fuertes como la tierra de su Viejo Sur.

Yo pienso que el final es el más lógico de cuantos podía haberse ideado:

!Increíble!

Unos ojos llorosos se agrandan ante la llamada de la tierra.

!Impresionante!....

Todo el rostro de Vivien es un gran reflejo de la fuerza que aflora dentro de este enorme personaje de mujer........

!Inolvidable!.....Su cuerpo de desploma en las enormes escaleras, sobre el rojo terciopelo y escuchamos la voz de Gerald O´Hara:

!La tierra es lo único que importa!

Fantásticos planos, tonalidades negras, rojas y entre ambos, la niebla, escuchando como plegaria de dioses la voz de Escarlata como soporte:

¡! Tara, es mi hogar, es mi casa....Ya encontraré alguna forma de hacerle volver.....Realmente, mañana será otro día ¡!

Frase antológica para cualquier cinéfilo que se precie y que conservamos como una pieza de museo......

Si la interpretación de Vivien Leigh, en “Gone with the wind”, es a todas luces digno de alabanzas, para mi, particularmente hay dos secuencias en que su personaje es pura carne, fuerza, sentimiento y humanidad: Todos los momentos previos al parto de Melania, justo cuando espera impaciente a la sirvienta, mientras a su lado una Olivia de Havilland, eficaz como siempre, se debate entre el dolor y la angustia. Ahí es donde el personaje es más Scarlett que nunca, y donde la actriz demuestra sus múltiples registros, como matices, angustia, egoísmo, humanidad, descontrol, autoridad. La valentía de los O’hara explota, deslumbra y eclipsa todo lo demás en otra escena: cuando vuelve a Tara y se encuentra con el cadáver de su madre y el padre viviendo una total irrealidad.......Creo con total seguridad que mis recuerdos hacia la actriz, comenzaron a ser tangibles y eternos, desde el momento en que contemplé estas imágenes.

Margaret Mitchell salvo su observación a un hipotético final mas romántico, se apartó totalmente del rodaje, de los arreglos en el guión y hasta de los detalles mas mínimos, esa no era su labor, había cobrado una buena suma por vender los derechos al cine y ahí terminaba su participación. Pero se comentaba y Olivia De Havilland lo dijo un día en rueda de prensa, que Margaret Mitchell era una gran romántica, una esplendida escritora y poseía un porcentaje muy elevado de egocentrismo, pero en toda su vida había encontrado una mujer con tantos problemas psicológicos y con tan acentuada timidez. A pesar de haberse casado con uno de los hombres más atractivos de Atlanta, no frecuentaba fiestas, recepciones y demás, poniendo siempre pretextos para no salir de su gran mansión. Olivia y Vivien, junto con Walter Plunkett, éste ultimo encargado del vestuario del film, decidieron viajar hasta Atlanta, para entrevistarse con Margaret, ante la polémica que había surgido con el vestuario de Olivia de Havilland y Vivien Leigh, ya que ambas actrices no conseguían ver lógico los arreglos que Walter Plunkett quería imponer en la escena del disparo al desertor en lo alto de la escalera de TARA.

Margaret Mitchell los recibió con cierta frialdad – comentó Olivia – y al saber el motivo de la visita, dijo en tono tajante:

“Me importa poco como os vistan queridas. Yo detallé en mi libro como iban Melania y Escarlata y así creo que debería ser. Pero está visto que el Sr. Selznick varía a cada momento hasta el más insignificante detalle. Deben pensar que estamos hablando de uno de los episodios mas dramáticos del libro y ustedes dos, como la ropa que luzcan, tienen que impactar y marcar una notable diferencia. Para ambas el negro raído y sucio es el idóneo”.

“Pero los tonos de mi vestido con fríos, desprovistos de vida – dijo Vivien – Como si fueran de otro mundo, realmente odio el negro”.

La mirada de Mitchell fue totalmente surrealista, nadie sabía por donde podría salir, pero en un tono mas relajado, contestó:

“Escarlata es una superviviente de principio a fin…..¿Sí o nó?. Si nos centramos en eso, lo que debería llevar no representa un problema de vestuario. Creo que ambos personajes demuestran aquí, su lucha por la vida, matan y siguen viviendo como pueden….!Qué importa el color!. Ambas han perdido seres queridos….¿Cómo pueden venir de tan lejos solo por el tono de una prenda?, díganle a David O. Selznick que a pesar de todo, el negro es el auténtico protagonista”.

La escena se resolvió cuando volvieron a los estudios y la secuencia del disparo sobre el desertor que invade TARA, se hizo al final como Selznicz ordenó…..y como se ve en la película.

Quería contar este pequeño incidente y aclarar que siempre la última decisión las tomaba Selznick, en esta y en otras muchas escenas. Acertado o nó, personalmente creo que ambas actrices hubieran estado mucho mas creíbles, con raídos y sucios vestidos negros. Margaret Mitchell tenía toda la razón.                                                

Los problemas que hubo entre Vivien y Clark son notorios y están ahí, en los archivos de la Metro. Se comentó las discrepancias entre ambos por el tratamiento que el director Cukor y posteriormente Fleming estaba dando al personaje central femenino, dejando un tanto desvaído al Capitán Butler. Esto motivó escenas violentas entre los dos, una de las más destacadas fué precisamente el final, cuando Butler abandona el hogar. Hay varios planos de ambos rostros que tuvieron que rodarse por separado, ante las protestas de Vivien por el aliento que desprendía el actor, combatiéndolo con aplicaciones del perfume de la actriz.”Joy de Patou“, mientras la doble soportaba el aliento de Clark. Varias veces tuvo que intervenir David O. Selznick para que se mantuviesen relajados ante la cámara, sobre todo en la segunda unidad. Son muchos los comentarios que han hecho historia, como también sobre el comportamiento de Clark Gable en el interior de su cabina ambulante, donde recibía visitas íntimas de ambos sexos. Al margen del morbo que siempre fluye alrededor de los actores de cine, en lo estrictamente profesional, que es lo que en estos momentos me interesa relatar, ya el simple hecho de que hagan de sus papeles todo un trabajo absolutamente perfecto, es mas que suficiente para mi. Solo ellos y el logrado elenco coral de auténticos profesionales, podrían dar vida a las páginas de la autora sureña con suficiente credibilidad. Nadie, solo ellos: seres de pasiones diferentes, de vidas opuestas, viviendo su lucha por sobrevivir y afrontar acontecimientos, aunque en nuestro interior nos sea ajeno, pero que resultan tan profundamente entrañables y permanecen en nuestro recuerdo, como pernocta en mí, el descubrimiento en aquélla tarde lluviosa en un cine del viejo Madrid, de la mas gran epopeya jamás filmada, retazos que conservo como algo hermoso, y que siempre viajará conmigo, sin dejar que el viento se lleve el color rojo de una tierra que ya forma parte de mi persona. Siempre irán entrelazados los nombres de los actores que dan brillo en la pantalla, con los protagonistas de la obra literaria, esos duendes que danzan entre sus hojas con tal pasión, que no concibo otras facciones que no sean las suyas. Son cuatro caminos y un solo destino, vidas separadas y elaboradas desde la mas pura profesionalidad del arte interpretativo....

 

 

 Mis protagonistas.

 

 

Atesora una de las bandas sonoras más célebres de la historia y quintaesencia de la música escrita para el melodrama, creación puntal en una composición para el cine. Max Steiner escribió un antológico tema central: “Tara”, épico y dramático a la vez, que alinea una extensa cantidad de melodías de acompañamiento, a cual mas bellas. Tratándose de una superproducción de tal envergadura, Steiner, sin embargo se resintió de las premuras de tiempo en su realización. Tuvo que componer casi cuatro horas de partitura, trabajar de sol a sol y lo pudo lograr, pero bajo asistencia médica:

“Escribí 3 horas y 45 minutos de música original, así como la partitura de otra película, y supervisé la grabación de ambas y todo en el espacio de cuatro semanas. Lo conseguí durmiendo tan sólo 15 horas en ese tiempo y trabajando sin descanso. No puedes ser Beethoven en esas condiciones, pero pese a todos los inconvenientes, no concibo este filme sin mi música.”

Sidney Howard trabajó con Selznick en el guión todo un año, pero murió en un accidente en su granja de Connecticut, antes de haber visto una toma de su trabajo en la pantalla. A todos dejó profundamente consternados y fué una tremenda perdida, pues escribió un soberbio guión. En su memoria Selznick se juró a si mismo, no hacer ni una sola corrección al mismo hasta el final de la película, cosa que cumplió fielmente.

Poco puedo decir mas, o mucho, si analizamos lentamente todo lo que se ha escrito sobre el film, pero ya sería utopía, y aunque me gustan los imposibles, siento que llega mi descanso del guerrero, no sin cierta pena y un pequeño dolor por finalizar lo que mas me gusta, pero al mismo tiempo mi mente se ensancha, mi corazón palpita desenfrenado cuando me llegan los comentarios de los jóvenes de todo el mundo que, quieren saber más y más sobre “GONE WITH THE WIND”. Yo desde aquí, desde mi CINEPARAISO, responderé con todo el amor del mundo, que es la única forma que Dios me ha dado,  escribir, creando un sitio digno en toda la red de redes, donde la magia que conlleva el Séptimo Arte,  se resuma de forma amena y sencilla, ofreciendo en bandeja a todos, como en este caso, toda la información de la que dispongo, sobre "El film de todos los films", comentando su elaboración, su complicado rodaje, las anécdotas menos conocidas, el cambio de directores, una referencia justa a su música, y todo lo que pudiera desconocerse del excelente trabajo artesanal donde los haya, y obsesión justa, recompensada al cabo de tantos años, de un hombre que nos enseñó una forma de hacer cine que no tiene comparación posible.....Su nombre:!David O. Selznick!.

Si mi padre estuviera conmigo, él que era un hombre amante del arte, estaría orgulloso del trabajo que he intentado crear. Lo sé, porque me lo dice el corazón y porque nunca olvido que gracias a él descubrí un paisaje sureño, la magistral e irrepetible interpretación de una actriz que venero, entonces  desconocida y hoy ejemplo de actrices. Sus consejos y enseñanzas sobre el cine que se hacia en aquel tiempo, los clásicos, sus hombres, mujeres, !títulos inolvidables!, secuencias imborrables....... !magia....!  Todo baila sobre mí, rodeándome su crepúsculo rojo. 

Fue una sorpresa que Clark Gable no ganara el Oscar  y que Olivia de Havilland no fuera distinguida como la mejor actriz secundaria, como tampoco comprenderé que su excelente banda sonora no fuera premiada...... Pero hay algo que flota en el aire y no existen oscars suficientes en el mundo capaces de hacer sombra.... quedó su aroma, su color, su viento y eso jamás podran llevárselo. Son mis momentos de magia y la película nos los devuelve siempre que la volvemos a ver. Es como dejar volar nuestra mente hacia el infinito, perdiéndose entre el cielo de Tara, mientras escuchamos las palabras que un padre dice a su hija como su testamento y único legado: 

          

“LA TIERRA ES LO ÚNICO QUE VALE LA PENA DE TRABAJAR Y DE LUCHAR Y HASTA DE MORIR POR ELLA,

PORQUE ES LA ÚNICA COSA QUE PERDURA “.

 

 

 P R E M I O S   R E C I B I D O S : 

    

 

 

Premios Círculo de Críticos de Cine de Nueva York

Actriz Vivien Leigh 1939

 

Premios de la Academia de EEUU

Oscar Actriz Vivien Leigh

 

Premios de la Academia de EEUU

Oscar Actriz secundaria Hattie McDaniel

 

Premios de la Academia de EEUU

Oscar  Dirección Victor Fleming 

 

Premios de la Academia de EEUU 

Oscar  Dirección artística (producción diseño) Lyle R. Wheeler

 

Premios de la Academia de EEUU

Oscar  Fotografía (cinematografía)  Ernest Haller

 

Premios de la Academia de EEUU

Oscar Fotografía (cinematografía)  Ray Rennahan

 

Premios de la Academia de EEUU

Oscar Guión Sidney Howard

 

Premios de la Academia de EEUU

Oscar Montaje (edición) Hal C. Kern

            

Premios de la Academia de EEUU

Oscar Montaje (edición) James E. Newcom

             

Premios de la Academia de EEUU

Oscar Película David O. Selznick

 

Premios de la Academia de EEUU

Oscar Nominado Actor Clark Gable

 

Premios de la Academia de EEUU

Oscar Nominado Actriz secundaria Olivia De Havilland

 

Premios de la Academia de EEUU

Oscar Nominado Efectos especiales Jack Cosgrove

 

Premios de la Academia de EEUU

Oscar Nominado Efectos especiales Arthur Johns (Sonido)

 

Premios de la Academia de EEUU

Oscar Nominado Efectos especiales Fred  Albin ( Sonido )

 

Premios de la Academia de EEUU

Oscar Nominado Música original Max Steiner

 

Premios de la Academia de EEUU

Oscar Nominado Sonido grabado Thomas T. Moulton  Samuel Goldwyn SSD

 

Premios de la Academia de EEUU

Premio Honorífico Ganador: William Cameron Menzies. Por su uso del

color para incrementar la atmósfera dramática en la producción.

(Placa).

 

Premios de la Academia de EEUU

Premio Realización Técnica Ganador:  Película R. D. Musgrave. Por

ser pionero en el uso del equipo coordinado en la producción.

 

Premios del Consejo de Preservación del Cine Nacional de EEUU

Registro del Cine Nacional Ganador Película 1989

 

Premios Elección del Público, Película 1989

Película favorita sin precedentes

 

Premios Photoplay Medalla al Honor

Ganador Película David O. Selznick