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MENSAJES RECIBIDOS

 

 

 

MUERTE  EN  VENECIA

de

LUCHINO VISCONTI

 

 

 

 

 

 

 

 

 

He sido y soy un  incansable buscador de la belleza, a veces creí encontrarla, otras se me escapó de las manos, las mas ha sido un espejismo, pero sé de su color, el aroma que deja a su paso y los efectos que causa, pero nunca la desnudez de su perfección fue gruta donde pudiese penetrar, ni sus caminos serpenteados, lugares por donde caminar, lo que no podré nunca olvidar es su presencia, es imposible, porque llevo adición de búsqueda. Reconforta saber que en la vida de este hombre maduro, amante del cine, los anhelos por aferrarme a la belleza son punto de referencia para adentrarme en la gruta donde dormita desnuda, en espera de profanar tan bello sueño. 

(J,S.D.T.)

 

 

 

Si de algo me puedo sentir orgulloso en mi vida, es de amar el cine en total plenitud. Hay ocasiones hasta que yo mismo me pregunto si ello es honesto, si por hacerlo el cine va a regalarme otro momento de los miles que pueblan mi mente, cuando recuerdo la placidez de ciertas películas, o el rostro inolvidable de esos seres tocados por la magia de los Dioses que poblaron la pantalla y que yo  absorbo como el primer día...... Muchas preguntas puedo hacerme, pero no existen respuestas que obviamente puedan satisfacer ese ego de creer conocer todo, porque cuando lleguen,  seguiré estando igual de orgulloso por amarlo y mis manos seguirán sudando al recordar y se llenarán mis ojos de fantasía... de lagrimas también y volaré como vulgar ave en busca de ese tiempo que perdí sentado en las butacas de los cines de mi barrio de niño, por si la belleza olvidó enseñarme otra cara que hasta ahora desconocía.

Tal vez sea el momento de analizar esos encuentros con la fantasía y la belleza. Tal vez sea el momento de que mis textos tengan ese sudor frío que el cine me hizo sentir años atrás, tal vez sea ahora el hombre que antes no era y sepa comprender mucho mejor la enriquecedora lección de arte que aprendí cuando era un adolescente, de la mano de hombres y mujeres que han compuesto el enorme crisol de sabiduría que el cine trajo consigo a mi vida....Tal vez sea este mi instante mágico.... solo espero tener la suficiente fuerza para hacer ver a otros de forma humilde, como se mira este arte mas allá de la propia mirada.

A la mente me llegan muchos títulos de películas, secuencias que ni el tiempo, las guerras o la miseria pueden destruir....Sería difícil extraer de ese tren un solo vagón que no posea la belleza de la que hablaba al principio, pero creo no equivocarme si en mi elección se me llenan ojos de ocasos, los sentidos del mas perfecto de los adaggios, el gusto por el mas sabroso de los manjares y la vista por el mas noble de los artes, si no me estoy refiriendo a uno de esos films que han dignificado la labor creativa de un hombre llamado Luchino Visconti y que al igual que yo, amó la belleza en toda su magnitud.

Tres nombres: Thomas Mann, Luchino Visconti y Gustav Mahler se funden ante mí, sintiéndome hormiga ante la magnitud de semejante trío y temblándome las manos sobre el teclado de mi ordenador, al pretender rendir mi pequeño tributo hacia uno de los films mas bellos y polémicos de cuantos se han realizado el siglo pasado, sin caer en la cursilería o el ridículo mas absoluto...Mezclar a los tres maestros en un solo texto es una osadía por mi parte, pero ya me dijeron que lo era....Ahora lo estoy comprobando en mis carnes.

Basado en un relato magistral de 80 paginas, Thomas Mann centra en profundidad el conocimiento psicológico del ser humano, con lentitud ceremonial y a golpe de batuta expresa el sentimiento de la impresión soberana. Al leerlo se da uno cuenta de su magistral inspiración y su enorme poder de sugerencia. Imaginar esta colosal obra intimista traspasada al cine, es imposible, pero se hizo realidad después de los inconvenientes de las productoras y de la mano de un hombre que llevaba largo tiempo acariciando el proyecto. Por fin lo hizo real en el año 1971, en una producción entre Italia y Francia, estrenándose un 4 de Marzo de 1971 y posteriormente el 23 de Mayo de 1971 en el Festival de Cannes, donde obtuvo el premio especial XXV aniversario, con estas palabras:

 

" A Luchino Visconti, por MUERTE EN VENECIA y el conjunto de una obra que honra el cine mundial "

 

 

Con muchos años menos, pero con el cine navegando por mis venas presencié por primera vez el film en un desaparecido cine de Madrid. Todavía siento mi corazón palpitar al compás del adagietto de la quinta sinfonía de Mahler, embriagándome de majestad, con la amplia gama de sugerencias que es escucharlo y fundirlo como puro cristal de bohemia y verlo danzar tras la misma cámara, por ejemplo en la secuencia del comienzo, con los propios huéspedes del Hotel...

!! Nunca la belleza alcanzó tales cuotas  !!

Luchino Visconti dijo que ver a Silvana Mangano leyendo en la playa cubierta con sombreros y parasoles con aquel soberbio perfil, distante, sin marido, le produjo la aterradora impresión de estar contemplando a su madre y así su imaginación y realidad, se confundieron en la  arena del Lido, al tiempo que rendía un homenaje personal a una de sus musas, recreando así uno de esos caminos serpenteados a los que yo me refería al comienzo de este articulo.

 Siempre resulta gratificante y a la vez gozoso ver a esta enorme actriz italiana dar vida a sus personajes de forma tan magistral.

 

EL ARGUMENTO

 

 Un notable compositor alemán, Gustav Von Aschenbach llega a Venecia para pasar una temporada de descanso. Mientras espera pasar al comedor del hotel, entre un ambiente mundano y lujoso, Aschenbach se fija en un muchacho vestido con traje marinero, que forma parte de una familia polaca. La belleza del adolescente Tadzio, fascina y perturba profundamente al músico, sensaciones que se repiten en diversas ocasiones dentro de los salones y en la playa. Sobre Venecia sopla el pesado viento siroco, y la salud deteriorada de Aschenbach se resiente una y otra vez. Pero los momentos en que recibe con plenitud la presencia de Tadzio, jugando con su amigo Jascio en la playa del Lido, se siente inspirado para crear su música, mientras va reviviendo instantes de la felicidad que vivió con su mujer y su hija. Sobre Venecia se ha abatido una epidemia de cólera y el músico intenta avisar a la familia polaca del peligro que corren, pero no se atreve. Tras una noche de pesadillas, recordando la muerte de su hija, o la fallida relación con una prostituta, Gustav Von Aschenbach desciende a la playa bajo el peso fatal de su enfermedad. Contempla como Tadzio juega una vez mas con su compañero Jascio y como se adentra en el agua. Ve como el adolescente extiende su brazo izquierdo y parece señalar al músico su dirección en el horizonte... Mientras el tinte se deshace en su rostro, Aschenbach trata de incorporarse para seguir la llamada de Tadzio, pero el cólera ha minado sus fuerzas y cae muerto.

Cuando se estrenó en España la película, se habló de su enorme carga homosexual, de su lentitud, y muchas otras barbaridades que no merece ni recordar. No voy a mencionar los críticos que emplearon estas verdaderas majaderías, porque algunos de ellos todavía viven, pero no estaría de mas insertar sus nombres y que el mundo entero lo supiera, porque así se demostraría como se desenvolvía mi País en aquellos años, el poder de los censores y la manipulación que se le hizo a Visconti, no en este, sino en casi todos sus films. Reconozco que de alguna forma todo esto influyó en mi mente de adolescente, en mi forma precaria de recibir las películas que venían de fuera, y lo que teníamos que soportar en España en época de la dictadura a muchos niveles, pero afortunadamente aquello pasó, pertenece a la historia, y como tal, la historia tiene vestidos harapientos, que cubren cuerpos poco agraciados.

Antes de hablar sobre el film, quiero darle la enorme importancia que tiene el adagietto de Gustav Mahler en todo la pelicula, (fondo musical de este trabajo). Tuvieron que pasar casi setenta años para que el mundo se deleitase con esa fascinante partitura y que fuera el maestro Visconti el que no la utilizase de una manera ambiental, ni tampoco la razón de algunas de sus secuencias, como suelen hacer otros directores en el cine, sino que convirtiera la música de Mahler en una pieza insustituible del edificio que es MUERTE EN VENECIA.

Las descargas que yo recibí la primera vez, contemplando este cuadro fascinante de luminosidad y penumbra, son tantas que, ahora pienso que entonces no comprendí exactamente lo que estaba sintiendo, si mi cuerpo gozando del arte mas puro, si los planos que en silencio me penetraban eran lícitos, o si por el contrario, mi cerebro estaba recibiendo la esencia misma de la belleza por la belleza, el agrio olor de la perfección, por el amor buscado, o si aquella destrucción que iba creciendo en el personaje de Gustav Von Aschenbach poco a poco, sería el resumen de lo que el hombre recibe cuando roza la respuesta a muchas preguntas, traspasado al cine de forma única, con flash backs irrepetibles. Ahora lo sé, tuvieron que pasar muchos años para comprenderlo, pero volvería a dejarme ultrajar de semejante forma, ya que la sensación fué inolvidable.

Es una obra maestra de difícil comparación, toda en ella es fantásticamente difícil, pero no por ello deja de ser hermosa. Está la serenidad con que al final de la búsqueda, Luchino Visconti nos hace contemplar la vida y la muerte, la transparencia con que sabe trascender un relato, desde la historia de una fascinación hasta el encuentro con la misma belleza, por la tensión interna de quien muestra una decadencia física y social, sintiéndose a la vez, verdugo y victima de un proceso que no tiene salida, o por la sensitiva utilización de un lenguaje visual único, donde la imagen y sonido alcanzan una complicidad que los hace indisolubles. Personalmente creo que todo es la suma de un genio, de un maestro que durante muchos años tenía en mente la obra de Thomas Mann y la plasmó en imágenes de la única forma que lo hacen los privilegiados....!! con magia !!.

La memoria me juega malas pasadas habitualmente, pero en este caso es increíble, parece que fuera ayer mismo cuando presencia la proyección de un film que me ha marcado, al igual que otras obras maestras, y por el que siento un especial amor y fascinación. Para mi no existe mejor obra que MUERTE EN VENECIA para ir conduciéndonos a esos versos de Karl August Von Platen, por otra parte, admirado también por Thomas Mann:

" Quién ha contemplado con sus propios ojos la belleza, está ya consagrado a la muerte ".

Dirk Bogarde, que efectuó una impresionante interpretación de Aschenbach, recordó mas de una vez, como en él se puso de manifiesto una vez mas la minuciosidad y perfeccionismo de que Visconti hacia gala. Bogarde se sintió en ocasiones crispado por el detallismo casi maniático del maestro, cuya exigencia con todos y cada uno de los elementos de la película originaba tensiones, incluso entre sus ayudantes. Pero consiguió dar vida a un hombre en busca de la perfección, en continua lucha por conseguir la belleza para su vida y obras, consiguiéndolo al final de forma patética....

Amigo Bogarde, dejaste muy alto los acordes del mas bello de los adagios:

!! Gracias !!

Al concluir su trabajo, Visconti fué a descansar a su villa de Ischia, y allí sufriría el primer ataque cardiaco que le llevaría a la tumba, tras rodar Ludwig, Confidencias y El inocente....

Era el 13 de Noviembre de 1976.

Mucho se ha hablado sobre la enorme carga homosexual del film, del sentimiento de Dirk Bogarde hacia el adolescente y otras muchas cosas. Yo no opino así.... No existe alusión a la tendencia de su protagonista por esa vía fácil. Tanto la trayectoria de MUERTE EN VENECIA, como los sentimientos de Gustav Von Aschenbach hacia Tadzio van sugeridos por la eterna búsqueda de la belleza por la belleza, del arte perdido, por el arte hallado, del pasado lugrube, por el presente luminoso. En resumidas cuentas; Gustav encuentra en la playa del Lido, en los alrededores del Gran Hotel des Bains, en la figura del joven, en la sofisticación de la familia Polaca, todo lo que el trágicamente había perdido tiempo atrás y que piensa va a recuperar con la misma intensidad que perdió a su hija, o que fracasó en su música. Para mí personalmente ese es el sentimiento de ese gran personaje que interpreta de forma inmensa Bogarde. No hay que darle aspectos materiales a lo que es un sentimiento absoluto de recuperación y de busca total de la belleza. Así es MUERTE EN VENECIA, y así debe ser admirada en su totalidad un film solemne, de raíces profundamente freudianas, pero de una perfección tal que las palabras no pueden definir los planos que se van sucediendo desde el comienzo del film, hasta el trágico y lógico final que nos deja petrificados en la butaca, sin saber como reaccionar ante semejante alarde de maestría y perfección. Y si no, recuerden la persecución por las calles de Venecia de Gustav, abatido, hundido por  el cansancio y la enfermedad en busca del arte perdido. Es asombroso, único y en donde otra vez la frase de Karl August Von Platen se me viene a la mente con mayor fuerza todavía:

-"QUIEN HA CONTEMPLADO CON SUS PROPIOS OJOS LA BELLEZA, ESTA YA CONSAGRADO A LA MUERTE"-

 

De su director Luchino Visconti nada puedo yo añadir que no se haya escrito. Ahí están las obras que yo mas admiro de su magnifica filmografía:

 El Gatopardo

La caída de los dioses

Ludwig II de Baviera

    

      

Fué, es y será un director de culto, un nombre para el estudio de escuelas de cine, un perfeccionista visual de posibilidades infinitas. Lo que suele llamarse "un maestro". y al que le debemos mas que a ningún otro que el cine sea un gozo visual con raíces musicales, como muy bien dijo Thomas Mann.

Quisiera que mi tributo a MUERTE EN VENECIA fuera de una forma natural, explicativa, pero fácil al mismo tiempo, pero lo único que se me ocurre es:

" Que es un film de un conocimiento enorme del ser humano, que se desborda por la realidad, cuando se rompen los controles de creatividad, siendo nuestro último refugio para devorar ese algo mas que siempre anhelamos al hallarse fuera de nuestras posibilidades".

"El adolescente extiende su brazo izquierdo y parece señalar una dirección en el horizonte. El músico trata de incorporarse para seguir la llamada. Pero su enfermedad ha minado  sus fuerzas y cae muerto" Dos bañistas conducen su cadáver fuera de la playa del Grand Hotel des Bains.

Aquí termina la eterna búsqueda de Gustav Von Aschenbach por capturar la belleza, aquí finaliza su desesperación al dirigirse a esa dirección señalada en el horizonte, un lugar adonde vamos para no regresar.........

OBRA MAESTRA E IRREPETIBLE

He sentido hace días la imperiosa necesidad de volver a ver al film al cabo de los años, pues escribí el articulo hace tiempo y debo confesar que al día de hoy, después de casi treinta años, su vigencia me ha conmovido hasta hacer temblar los cimientos donde camino con lentitud de tortuga y aires de león. 

No podría añadir ninguna frase mas a lo ya escrito, quizá solamente hacer hincapié en esos diez minutos del comienzo....

Son dignos del arte de todos los artes:

 El barco llega a Venecia......

 

 

Envuelto todo con la hermosísima sinfonía de Gustav Mahler, o el final del film, donde la figura de Tadzio en un soberbio contraluz se adentra en el mar......Son dos momentos de tal intensidad y belleza que no creo que estos ojos míos vuelvan a percibir fragmentos en la pantalla de semejante magnitud.

 

! Mi gratitud será eterna, maestro.  !

JUAN S.D.T.